Imaginario Matemático UNIVERSUM · Museo de las Ciencias · UNAM

Curvas y superficies

Braquistócrona

¿Por qué la rampa curva le gana a la recta? La curva del descenso más rápido es una cicloide.

Frente a ti tienes dos pistas: una recta y otra curva. Si sueltas dos bolas al mismo tiempo desde la parte superior, ¿cuál llegará primero al final?

Contra toda intuición, gana la curva, aunque su camino sea más largo. La pista ganadora tiene nombre: se llama cicloide.

La pregunta de Bernoulli

En 1696, Johann Bernoulli desafió a los matemáticos de Europa: dados dos puntos \(A\) y \(B\), ¿por cuál curva debe deslizarse un cuerpo, sin fricción y bajo la gravedad, para ir de \(A\) a \(B\) en el menor tiempo posible? La llamó braquistócrona, del griego brákhistos (el más corto) y chrónos (tiempo).

Respondieron los mejores: Newton (en una noche, según la leyenda), Leibniz, L'Hôpital y los hermanos Bernoulli. La respuesta no es la recta —el camino más corto— sino la cicloide: la curva que traza un punto del borde de una rueda al rodar, puesta de cabeza:

\[x = r(\theta - \sin\theta), \qquad y = r(1 - \cos\theta).\]

La clave física: hundirse pronto significa ganar velocidad pronto. La cicloide equilibra a la perfección el sacrificio de alargar el camino contra la ganancia de correr más rápido desde el inicio. Bernoulli lo demostró con una analogía bellísima: la luz, que según el principio de Fermat siempre viaja por el camino más rápido, seguiría exactamente esa curva en un medio cuya densidad cambia como el campo gravitatorio.

El mismo tiempo desde cualquier altura

La cicloide guarda otra sorpresa: es tautócrona ("mismo tiempo"). Suelta dos canicas desde puntos distintos de la rampa cicloidal y llegarán al fondo al mismo tiempo: la que parte más arriba acumula más velocidad y compensa con exactitud la distancia extra. Christiaan Huygens lo descubrió en 1659 y diseñó con ello relojes de péndulo cuyo periodo no dependía de la amplitud.

¿Y por qué la cicloide y no otra curva?

Podría sospecharse que la cicloide es una buena solución entre varias. No: es la única. El cálculo de variaciones demuestra que cualquier otra curva, por poco que se aparte de ella, tarda más. Y hay algo aún más elegante: la respuesta no depende de la masa de la bola ni del material —una canica de vidrio y una de acero eligen la misma curva—, porque la gravedad acelera a todos los cuerpos por igual.

¿Qué es exactamente una cicloide?

Es la curva que traza un punto marcado en el borde de una rueda mientras la rueda avanza sin resbalar. Si pintas un punto en la llanta de una bicicleta y la miras de lado en la oscuridad, ese punto dibuja en el aire una sucesión de arcos de cicloide. La braquistócrona es exactamente esa curva, puesta de cabeza.

Un nuevo cálculo, y adónde nos llevó

El problema de la braquistócrona inauguró el cálculo de variaciones: la rama de las matemáticas que no busca el mínimo de una función, sino la curva o la forma óptima entre todas las posibles. Es una herramienta poderosísima, y sigue en uso: con ella se diseñan las trayectorias de las naves espaciales que minimizan el combustible necesario para llegar a otro planeta, las formas de mínima resistencia al aire, los movimientos más eficientes de un robot y hasta las rampas de las montañas rusas.

Matemáticas contra intuición

Vale la pena detenerse en la moraleja. Casi todo el mundo apuesta por la recta, porque es el camino más corto. La intuición no es tonta —simplemente está respondiendo otra pregunta: la recta gana en distancia, no en tiempo. Las matemáticas sirven, entre otras cosas, para descubrir exactamente dónde nuestra intuición se equivoca y por qué. Y este problema muestra otra cosa más: el desafío —un matemático retando públicamente a los demás— ha sido durante siglos uno de los grandes motores de las matemáticas.