Imaginario Matemático UNIVERSUM · Museo de las Ciencias · UNAM

Poliedros, politopos y geometrías

Los 12 acróbatas

Doce piezas iguales de metal que se apilan armoniosamente y revelan patrones distintos según desde dónde las mires.

Esta escultura está hecha con piezas iguales de metal —los acróbatas— que se apilan armoniosamente. Así como una bailarina crea formas al girar, estos acróbatas revelan patrones inesperados. ¿Cuáles ves tú?

Camina a su alrededor sin dejar de mirarla. Aparecen alineaciones que antes no estaban, huecos que se cierran, simetrías que surgen y se deshacen. Y entonces la pregunta interesante: ¿está cambiando la escultura, o quien está cambiando eres tú?

Cada acróbata es medio cubo

Aquí está el secreto de la pieza: cada acróbata es exactamente la mitad de la superficie de un cubo. Si tomas un cubo y lo cortas siguiendo cierto camino por sus aristas, obtienes dos mitades idénticas —y cada una de ellas es un acróbata.

Ese hecho tiene consecuencias bonitas. Significa que dos acróbatas siempre pueden armar un cubo completo, y que las doce piezas de la escultura guardan entre todas la superficie de seis cubos. Mira un acróbata y hazte la pregunta que propone la sala: ¿qué le falta para ser un cubo?

La perspectiva como herramienta matemática

La escultura enseña, sin decirlo, algo que las matemáticas usan todo el tiempo: cambiar el punto de vista cambia lo que se puede ver. Un mismo objeto proyecta sombras distintas según cómo lo ilumines (búscalo en «La sombra de los objetos»), y un mismo problema se vuelve fácil o imposible según el sistema de coordenadas en el que lo escribas. Buena parte del oficio matemático consiste, precisamente, en encontrar el ángulo desde el cual una cosa difícil se ve sencilla.

¿Qué otras cosas de tu vida serían diferentes si cambiaras la perspectiva desde la que las miras?

Haz tu propio acróbata

Los acróbatas se pueden armar con papel, doblando sin cortar. Si te animas, busca instrucciones de papiroflexia para medio cubo o para módulos que se ensamblan entre sí: con doce piezas iguales podrás reconstruir tu propia versión de la escultura en casa, y comprobar con las manos por qué dos acróbatas hacen un cubo.